La vagina y la edad: ¿Cómo cambia con los años?

Aunque muchas no pueden imaginarlo, la vagina, como cualquier otro órgano del cuerpo femenino, va sufriendo cambios con el transcurrir del tiempo. En algunas, claro está, los cambios son conservadores, en tanto que, en otras suelen ser un poco más drásticos. Por ello, te vamos explicar todo lo relacionado a la vagina y la edad: ¿cómo cambia con los años?

En primer lugar, comenzaremos por destacar algo obvio: cada vagina es una historia, por tanto, no existen estereotipos de vaginas “normales” o “particulares” a cierta edad, raza o condición. No obstante, las causas que generan los cambios y los patrones de la fisonomía humana son regulares o estandarizados, para todas por igual.

Teniendo en cuenta esto, podemos comprender que la vagina, como órgano, no requiere los mismos cuidados a los 20 años de edad, que a los 30, 40, 50 o más de 60 años. Cada etapa trae consigo sus cambios y, por tanto, sus propias atenciones o desafíos. Descubre, entonces, cómo va cambiando la zona íntima femenina con la edad.

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Conociendo tu vagina: principales datos de interés

Antes de comprender los cambios en la vagina asociados con la edad, es preciso conocer algunos datos de interés sobre la zona íntima femenina.

1.- Se auto-limpia: Por regulación natural, la vagina se mantiene limpia, por lo que produce sustancias protectoras que combaten las bacterias.

2.- El tamaño no importa: En promedio una vagina mide 7,6 am, que se extiende a 10 en la fase de excitación; por lo que cualquier pene puede ingresar por completo, incluso si el tamaño es mucho mayor, ya que puede expandirse durante el sexo en un 200% y luego regresa su tamaño normal.

3.- Vello púbico: El vello púbico es, en definitiva, necesario para la protección de la zona vaginal, pues se encargan de disminuir la fricción externa durante las relaciones sexuales y minimizan las posibilidades de infecciones. Las depilaciones de la zona íntima, que últimamente están muy de moda, no son aconsejados por los especialistas por esta misma razón.

4.- Ejercicios vaginales:  Los ejercicios los músculos del suelo pélvico (debajo del útero), ampliamente descritos por Kegel, coadyuvan en el disfrute y placer de la sexualidad; al tiempo que disminuye el dolor en el parto y controla la inconsistencia urinaria. En general, estos ejercicios se realizan apretando los músculos como si se quisiera contener la orina, contrayéndolos por unos segundos, soltar y repetir varias veces.

5.- El flujo es limpio: Conocer el color y olor de tu flujo es totalmente importante. Debe ser blanco y sin olor, lo que indica que estás completamente saludable. El flujo es la sustancia que segrega el cuerpo para proteger la zona vaginal de infecciones, además de lubricar y limpiar naturalmente el órgano íntimo.

6.- Color de la vagina: El color de la piel de los labios mayores y la zona que rodea la vulva no está vinculado, necesariamente, con el tono del resto de la piel. En muchos casos, féminas de tez clara tienen labios de la vulva de color oscuro, mientras que una con tono de piel más oscuro, puede tener una vulva más clara.

7.- Olor durante el ciclo menstrual: En general, cada vagina tiene su propio olor, pero cambia según ciertas condiciones. Tiende a ser ácido antes del período menstrual, por lo que el olor puede ser más fuerte; así mismo después de hacer ejercicio y durante el acto sexual, debido a las glándulas sudoríparas y la lubricación natural que produce, respectivamente.

8.-  Sexo en exceso no es recomendable: Ciertamente, mantener una actividad sexual regular es buena para la salud y bienestar integral del ser humano. No obstante, una rutina excesiva de relaciones sexuales en un periodo corto puede irritar, inflamar o causar una infección urinaria.  

9.- Eyaculación femenina:  La vaginal, al igual que el pene, es capaz de expulsar alguna secreción durante el orgasmo, una secreción lechosa que emana desde la glándula para-uretrales, similar al semen masculino. Por tanto, no debe extrañarte sentir esa secreción vaginal post-coito.

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Cambios en la zona vaginal: ¿qué esperar?

Antes de explicar los cambios en la zona vaginal con la edad, comenzaremos por destacar un asunto primigenio: la diferencia entre vulva y vagina. En muchas ocasiones, ambos conceptos suelen ser confundidos o tratados como igual, cuando en realidad son completamente distintos. La vagina se constituye por el conducto elástico formado por paredes fibromusculares, que se sitúan en el interior de la vulva, hacia la zona pélvica; en tanto que, la vulva corresponde a la parte externa de la vagina, y se forma por los labios mayores, menores, el clítoris y el orificio de uretra.  

Ahora bien, descubriremos cómo son los cambios y etapas que experimenta la vagina según la edad y ciertas condiciones que aplican, como los embarazos, altibajos hormonales y la menopausia, entre otros.

 

La vagina en las bebés

Cuando nacemos, en la primera semana de vida, aun se notan los efectos de las hormonas de la madre en los genitales de la bebé. En esta etapa, por lo general, las nenas presentan unos labios mayores rechonchos (en la vulva), pero que se volverán más finos luego del primer mes; en tanto, los labios menores están completamente desarrollados. En esta etapa, los folículos pilosos y glándulas sebáceas estarán inmaduros hasta la pubertad.  Otro dato importante, es la autorregulación de la vagina. Transcurridas las primeras 24-48 horas luego del alumbramiento, la vagina de la bebé es colonizada por baterías productoras de ácido láctico, en un proceso biológico normal que evolucionará durante las primeras semanas de vida, hasta alcanzar un pH neutro o alcalino en la zona vaginal.

 

La vagina en la infancia (hasta los 8 años)

Cuando avanzamos hacia la primera década de vida, los genitales femeninos comenzarán a cambiar de apariencia, en respuesta a la presencia de las hormonas sexuales, las cuales se activan hasta la pubertad. Por tanto, en esta etapa no hay cambios relevantes que denotar. No obstante, en la niñez los tejidos vaginales están más tonificados y el flujo es abundante. A muchas pre-púberes les suele molestar el exceso de flujo, por lo que es común que se laven mucho la zona vaginal, favoreciendo así la aparición de hongos en vulva y entrada de la vagina.

 

La Vagina en la pubertad (de 8 a 15 años)

En esta etapa avanzamos hacia la madurez, por lo que los genitales se preparan para su función reproductora. En general, aumentan los depósitos de grasa de los labios mayores de la vulva y del monte de Venus, situada en el pubis, tornando la piel más rugosa y el clítoris mucho más prominente.  Los cambios, además, van acompañados con la aparición de vellos dispersos en la parte central de los labios mayores y en el monte de Venus. Con los años, el vello aumentará su grosor y dureza, así como el área de cobertura, extendiéndose hacia los laterales y progresivamente en todo el triángulo maduro, que abarca desde los labios mayores hasta los muslos.

Esta evolución va acompañada de otros cambios, como el aumento del tamaño de los senos y el vello en las axilas, así como el comienzo de la menstruación o menarquia (primer sangrado vaginal).  Al mismo tiempo, la vagina y el cérvix aumentan su tamaño y el flujo vaginal disminuye su PH y se torna más ácido, cambio motivado por los microorganismos que la habitan y mantienen su buena salud.

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La Vagina en la edad reproductiva (de los 15 a los 45 años)

Esta suele ser una etapa de muchos cambios, principalmente los que responden al embarazo y al parto. Como dijimos, durante la menstruación ocurren transformaciones, como el aumento el pH de la vagina. No obstante, los cambios más evidentes sobrevienen con el embarazo, como la coloración de la vagina y la vulva, que se intensifica al aumentar el riego sanguíneo en la zona.  Además, ocurren otras alteraciones físicas que la vagina experimenta durante el proceso de gestación y parto, cuando el tamaño del útero se multiplica diez veces su tamaño, la vagina se dilata para dejar paso al bebé, y se suceden pequeños desgarros. No será hasta 12 semanas después del parto, cuando la forma y las dimensiones de este órgano interno se reestablezcan.

En general, entre las décadas de los 20 a los 40 años, también pueden generarse cambios asociados al peso de cada mujer, así como a sus prácticas higiénicas y a las enfermedades de transmisión sexual que puedan o no contraer en su etapa reproductiva. Estos factores, sin duda, alteran la fisonomía de la vagina.  Por otra parte, a partir de los 40 o quizás 45 años, el flujo vaginal comienza a cambiar, tornándose menos transparente, más cremoso y de color blanco amarillento, lo que hace que haya menos lubricación y sean frecuentes las irritaciones y escozor en la vulva.

 

La Vagina en el postparto

Como hemos de imaginar, luego del parto algunas huellas quedan en todo el cuerpo femenino. En esta etapa, los niveles de estrógenos descienden, más aún en las madres que amamantan, provocando menos flujo y sequedad vaginal. Por tanto, muchos médicos recomiendan el uso de lubricantes neutro, sin olores ni sabores, para hacer de esta etapa menos traumática, y las mujeres puedes retomen su vida sexual con normalidad y satisfacción.

 

La Vagina en la menopausia (después de los 50 años)

Sin duda alguna, esta es la fase de más ruda para la zona vaginal. A partir de los 50, en promedio, la vagina pierde elasticidad, por lo que se vuelve más fina y seca. Básicamente, el flujo desaparece, hay poca lubricación y favorece la irritación en la zona. Los médicos recomiendan realizar una hidratación periódica en la zona, tanto de vulva como de vagina. Además, sugieren el uso de lubricantes y los masajes eróticos previos al acto sexual, a fin de evitar coitos dolorosos. 

En esta etapa conlleva el proceso de la menopausia, es decir, el cese de la menstruación y la disminución en la producción de estrógenos. Entre los cambios físicos más notorios de esta fase, está la aparición de canas en el vello púbico y una disminución de su densidad; así como la pérdida de grasa en los labios mayores y menores de la vulva, entre otros.  Como señalamos anteriormente, ocurre la atrofia de la mucosa vaginal en por lo menos un 50% o 55% de las mujeres.

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Tratamientos para rejuvenecer la vagina

Entendiendo los cambios que se producen en la zona íntima, muchas féminas deciden optar por tratamientos de la medicina ginecoestética, para mejorar las condiciones físicas de sus vaginas, así como aspecto en general. He aquí algunos de los tratamientos de que se disponen actualmente y son ampliamente demandados en todo el mundo.

  • -Rejuvenecimiento vaginal: Ayuda a recuperar la tonicidad de los músculos vaginales y a aumentar la elasticidad de la mucosa vaginal.
  • -Contouring vaginal: Método no quirúrgico, mediante la aplicación de radio- frecuencia, técnica novedosa que estimula la producción de colágeno en la vagina.
  • -Labioplastia de labios mayores: también llamado Lipofilling, es el tratamiento con infiltración de grasa de la paciente o de ácido hialurónico, para mejorar el aspecto flácido de los labios mayores. En algunos casos, es necesario retirar o recortar la piel sobrante.
  • -Labioplastia de labios menores: Consiste en un lifting para reducir el tamaño de los labios mejores, minimizando la flacidez y cambios producidos por partos.
  • -Lifting púbico: Este tratamiento consiste en un lifting para tratar la flacidez en el Monte de Venus.
  • -Ácido hialurónico: Tratamiento aplicado con inyecciones de ácido hialurónico en la porción inicial de la vagina, que favorecen la hidratación y lubricación de la zona. Su efecto dura aproximadamente un año.
  • -Vaginoplastia: es la cirugía vaginal más completa, usada para tonificar los tejidos internos, buscando estrechar el canal vaginal.
  • -Himenoplastia: cirugía para reconstruir el himen, membrana que se desgarra durante el primer coito y es tradicionalmente prueba de virginidad en las mujeres.
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